"Tres mujeres: Cat, lesbiana convencida; Mónica, devorahombres compulsiva, y Beatriz, que considera que el amor no tiene género. Tres momentos de la vida de una mujer: su infancia encerrada en un hogar claustrofóbico y escorado entre las presiones familiares; su adolescencia, una permanente huida hacia adelante, y su juventud como exiliada sentimental, teñida de la nostalgia por su ciudad natal. Y dos ciudades: Edimburgo, sombría y vertical, y Madrid, horizontal y luminosa, para una novela única sobre el amor a los amigos, a la familia y a los amantes."Lo primero que me llamó la atención de Beatriz y los cuerpos celestes no fue la portada, ni tampoco la sinopsis. Fue el título. Tampoco ha sido ésta la primera vez que lo he leído, porque la primera lectura fue hace más de un año. Fue una época en la que andaba bastante distraída, y de la que he tenido que repetir varias lecturas, pero de la que encontré los que hoy día son dos (uno es éste, y el otro es la Lolita de Nabokov) de mis libros de cabecera, esos que siempre tengo a mano.
Nos cuenta la historia de Beatriz o, mejor dicho, de tres Beatrices diferentes, que viven ya no en ciudades y entre personas diferentes, sino en universos distintos, que no se tocan los unos con los otros y que, cuando lo hacen, es a través de recuerdos. Todos los personajes se encuentran en situaciones parecidas. Están perdidos, huyen de su pasado o de sí mismos, son complicados y a veces es difícil entender sus motivaciones. Cometen errores, muchas veces muy graves, y no siempre intentan solucionarlos.
Beatriz es una mujer bisexual, o más bien una mujer que ama personas, no sexos. Es también una persona con un pasado complicado y un presente que ella misma se dedica a complicar. Sus relaciones siempre parecen ser de dependencia, algo destructivas, y ella pocas veces parece querer mover ficha para cambiar las cosas, atascada en esa especie de abulia de la que no puede o no desea escapar. Así, ella misma nos guía sobre los hechos que han marcado sus últimos años de vida y que le han llevado adónde se encuentra en ese momento, después de cruzarse con personajes tan dispares como Mónica, Ralph o Cat, o los más secundarios Coco o Barry.
He conocido gente que ama el libro, gente que lo odia y gente que lo ha visto pasar con una indiferencia absoluta. En mi caso, Beatriz y los cuerpos celestes siempre ha sido un viaje fascinante por un libro repleto de personajes dispares, algo rotos, que deambulan por un mundo que no siempre parece apreciarles y escrito con un estilo que siempre me ha enganchado por completo.
ps. Quiero añadir, además, que admiro la naturalidad con la que Lucía Etxebarria (sin tilde en euskera, tengo entendido) trata la sexualidad de la protagonista. No siempre hay grandes dramas en torno a la sexualidad humana, mundo, aunque no te lo creas.
Nos cuenta la historia de Beatriz o, mejor dicho, de tres Beatrices diferentes, que viven ya no en ciudades y entre personas diferentes, sino en universos distintos, que no se tocan los unos con los otros y que, cuando lo hacen, es a través de recuerdos. Todos los personajes se encuentran en situaciones parecidas. Están perdidos, huyen de su pasado o de sí mismos, son complicados y a veces es difícil entender sus motivaciones. Cometen errores, muchas veces muy graves, y no siempre intentan solucionarlos.
Beatriz es una mujer bisexual, o más bien una mujer que ama personas, no sexos. Es también una persona con un pasado complicado y un presente que ella misma se dedica a complicar. Sus relaciones siempre parecen ser de dependencia, algo destructivas, y ella pocas veces parece querer mover ficha para cambiar las cosas, atascada en esa especie de abulia de la que no puede o no desea escapar. Así, ella misma nos guía sobre los hechos que han marcado sus últimos años de vida y que le han llevado adónde se encuentra en ese momento, después de cruzarse con personajes tan dispares como Mónica, Ralph o Cat, o los más secundarios Coco o Barry.
He conocido gente que ama el libro, gente que lo odia y gente que lo ha visto pasar con una indiferencia absoluta. En mi caso, Beatriz y los cuerpos celestes siempre ha sido un viaje fascinante por un libro repleto de personajes dispares, algo rotos, que deambulan por un mundo que no siempre parece apreciarles y escrito con un estilo que siempre me ha enganchado por completo.
ps. Quiero añadir, además, que admiro la naturalidad con la que Lucía Etxebarria (sin tilde en euskera, tengo entendido) trata la sexualidad de la protagonista. No siempre hay grandes dramas en torno a la sexualidad humana, mundo, aunque no te lo creas.



3 comentarios:
A mí también me encantó el libro. Lo leí hace algo más de un año, y me cuento entre quienes quedaron embelesados por los personajes que pueblan la novela de Etxebarria. De hecho, me quedé con ganas de más, de profundizar en las relaciones de Beatriz y sus amigos, y de conocer su pensamiento más a fondo.
Un saludo.
@ Homo libris Yo me quedé con ganas de profundizar en la vida de Beatriz con Cat y sus amigos, de ver cómo vivía esa segunda oportunidad o cómo eran las cosas con los demás. Aún así, es cierto que el libro enamora. Un saludo :)
Hola Raquel,
Yo lo leí hace poquito, y lo que más me ha gustado, es que aúnque tiremos hacia adelante con nuestras vidas, aúnque vivamos en planetas diferentes, necesitamos saber, necesitamos conococer y necesitamos cerrar las heridas que dejamos.
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